Las TIC en general se considera como la aplicación racional, óptima y segura del conocimiento en la solución de los problemas de la vida diaria, en la producción de bienes y servicios y de otros conocimientos.
Las TIC como expresión de la inteligencia y de la capacidad creadora del hombre, no se reduce a la tecnificación de la producción, sino que también los códigos de la modernidad nos exigen que los individuos en el proceso permanente de formación, adquiera altas competencias de lectura y escritura, de cálculo matemático y resolución de problemas, capacidad para describir, analizar y criticar el entorno social, para analizar y criticar los medios masivos, analizar y diseñar en grupo, ubicar acceder y usar la información como condiciones para participar en una sociedad moderna y de alguna manera es la educación en tecnología la que aporta las herramientas para lograr estos códigos.
También contribuye a revolucionar otros aspectos de la vida social, familiar y cultural con alta significación humana. Es así, como a través del largo camino de la nanotecnología a la biotecnología se pasó de la herramienta manual a la máquina - herramienta, del dominio de la fuerza motriz a la automatización, de la revolución industrial a la revolución técnico- científica y de la cibernética a la informática, del teléfono alambrico al celular, de la calculadora y la máquina de escribir al computador y del computador fijo al portátil, facilitando y a veces acelerando y complicando nuestras vidas.
Es indudable que las TIC han tocado todas las puertas de la sociedad, el acceso en el ámbito familiar y laboral es cada vez más fácil, sin embargo en muchos aspectos el uso de las TIC no ha sobrepasado el límite de la pobreza y la marginalidad. En este sentido, es palpable que las familias pobres y vulnerables de nuestra sociedad no tienen un mayor acceso al uso frecuente del computador y del Internet.
Un caso típico es el que se presenta en las instituciones educativas especialmente las del sector público que no cuentan con las herramientas necesarias para implementar con calidad y cobertura estas nuevas tecnologías. Cuentan con salas de computo, dotadas por el gobierno nacional, equipos de reciclaje que no tienen los mínimos elementos necesarios para llevar a cavo un proceso de enseñanza – aprendizaje – evaluación teniendo en cuenta los niveles mínimos requeridos en la implementación tecnológica (computadores que no tiene puertos USB, sistema de Internet lento y de mala calidad, no cuentan con cámaras Web, etc.).
Lo mismo sucede con las pequeñas empresas del departamento de Nariño, dado su bajo nivel de competitividad y productividad. Asociada a la crisis del sector productivo presente en nuestra región a al desconocimiento y poco interés de los empresarios, impide el mayor uso de las herramientas que posibilitan el desarrollo tecnológico.
Ec. JULIAN ALBERTO ROSERO SOLARTE
Ps. EDILMA EUGENIA PAZ CUCHALA
KAREN BURBANO
CONSTANZA PUPIALES
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